Todo empezó a adquirir otro sentido cuando Amparo Torres, Elena Radiciotti y Faustina Sagasti se mudaron en simultáneo a la Ciudad de Buenos Aires. De tanto ir y venir nació eso que ellas definen como «folclore platense»: una vida a medio camino entre La Plata y otros destinos. Una fábula rutera que terminó por definir Viaje Inaugural, el nuevo disco de Isla Mujeres.
El álbum tomó forma durante una semana de aislamiento voluntario en Quequén, donde la banda instaló una rutina de convivencia, cocina colectiva y largas jornadas de grabación. Ese método también dejó su marca en el resultado. Frente a Barato Ideal (2024), el grupo amplía su paleta sonora: las guitarras ganan peso, aparecen climas más psicodélicos y las canciones se permiten estructuras menos rígidas. Con Aziz Asse a cargo de la producción, el trabajo conserva cierta aspereza en las interpretaciones y evita limar los contrapuntos que aparecen entre los instrumentos.
Antes de subir al escenario de La Tangente este 16 de octubre, el grupo abre Viaje Inaugural y lo recorre tema por tema.

1. «Momento Agradable»
Elena: Es una canción agridulce. Cuando la escribí, tenía muy presentes las letras de 107 Faunos: me gusta mucho eso que tienen de ser poéticas y coloquiales al mismo tiempo. Hay algo del mal menor que se pone en juego ahí, como decir: puede estar todo mal, pero agarrémonos de esta pequeña cosa. Hay una especie de esperanza, pero no es una esperanza naíf. Siento que el tema tiene también cierta cuota de ironía.
2. «Dejémoslo Ahí»
Faustina: Para mí, este disco fue muy revelador porque descubrí que podía hacer canciones, algo que tenía muy trabado. Siempre hice música y compuse otro tipo de obras, pero hacer canciones era algo que no podía.
El tema surgió en Quequén. Yo me levantaba todos los días a las seis y, mientras todos dormían, me iba al patio con los perritos. Una mañana amanecí con ganas de arrancar un tema con el acorde de La mayor, ni idea por qué. A partir de eso, me puse a escribir: tomé cosas del entorno, otras que tenía en la cabeza, las bajé al papel y me puse con la guitarra. Después llevamos la canción al estudio y empezamos a probar cosas, con maquinitas de ritmos y algunos juguetes que habíamos traído de la gira del año anterior. Y de repente terminó saliendo «Dejémoslo ahí».
3. «Raros Pensamientos»
Elena: Es el tema más raro del disco. Al principio era una especie de Frankenstein: tenía muchas partes, cambiaba todo el tiempo y costaba encontrarle un equilibrio. Le dimos muchísimas vueltas hasta que, de repente, terminó de asentarse.
En ese proceso fue muy importante el trabajo con el resto de la banda. En Quequén teníamos el estudio, una sala de ensayo y, aparte, el lugar donde dormíamos y cocinábamos. Íbamos llevando las canciones al estudio y las trabajábamos ahí con los chicos, que tuvieron un rol clave en este tema, proponiendo e ideando cosas hasta llevarlo a donde está ahora.
También es una canción bastante barroca, en el sentido de que tiene mucha información. Por eso, muchas veces el ejercicio fue hacer menos: usar menos notas, sacar capas, entender qué podía quedar afuera. Y eso a veces es lo más difícil, porque lo más fácil es sumar otra armonía, otra melodía, otra idea. Había que encontrar el momento en que la canción ya no necesitaba tanto chiste.
Sobre la letra prefiero no explicar demasiado porque siento que perdería el misterio. Pero sí hay una atmósfera medio de paranoia que atraviesa todo el tema.
4. «Las Luces»
Amparo: Fue el primer corte de difusión del disco. Estuvimos bastante tiempo trabajando este tema porque tenía dos grandes partes: el estribillo y otra zona mucho más oscura.
La canción habla de un viaje, de la oscuridad, y hay algo de eso que, a nivel instrumental y sonoro, me encanta cómo se logró. Entra de a poco y hay un fondo, un bajo y un bombo que van muy despacito, pero de manera constante. Tiene un espíritu bastante indie, sobre todo por algunas progresiones de acordes más clásicas.
Nació, justamente, de un viaje de nosotras tres. Volvíamos de noche y, cuando llegamos, escribí una frase a partir de esa situación. Hay algo inevitablemente melancólico en los viajes. Estás encerrado durante mucho tiempo con otras personas. Muchas veces son momentos donde se generan grandes conversaciones, no necesariamente por ser profundas, pero sí por una cosa medio verborrágica. Y son un buen momento para escuchar discos.
5. «Oculto y a la Vista»
Elena: «Ser siempre un iniciado, no parar de empezar de cero». Supongo que hay algo medio adolescente en esa idea. El comienzo de las cosas tiene algo siempre mágico, como una especie de romance que uno tiene con las cosas cuando recién arrancan.
A veces puede ser algo bueno, pero en algún momento siento que hay algo de la adultez y de crecer que es también poder sostener las cosas más allá de la novedad. Es una idea que siempre me generó preguntas y sobre la que pensé. La entiendo como un problema, pero no en un sentido negativo, sino como algo que abre interrogantes.

6. «Por Qué»
Amparo: Es re novela de Pol-ka, la verdad. Es divertido que las canciones tengan sentidos súper comerciales y poperas, y que la gente se identifique. La letra es bastante fácil y puede tener muchas interpretaciones sobre «¿Por qué todo se volvió tan serio?».
Quizás parece una canción pensada hacia una persona o una relación romántica, y puede ser, pero yo la pensaba más desde los contextos. En situaciones de crisis, de precarización de la vida, donde todo está muy cargado de sentido y de malestar, hay algo de aferrarse a las cosas que nos hacen bien, que nos hacen felices. Un poco como en «Momento agradable».
7. «En el Margen»
Elena: «Las piedras cruzan el cristal de la autopista Buenos Aires-La Plata», dice la letra. Es parte del folclore platense (se ríe). Hay algo que le pasó a mucha gente viniendo de La Plata a Buenos Aires: ir en el Costera o en el Misión Buenos Aires y que te revienten el vidrio de un piedrazo. Toda la gente que hace ese recorrido sabe de qué estoy hablando, y ahí aparece una complicidad muy linda.
8. «Un Disparo»
Faustina: Esta canción la empecé a escribir poco antes de mudarme a Buenos Aires. Me acuerdo de que la frase «Los días son largos en la ciudad, la gente camina sin mirar al lado» la escribí un día en mi casa. Llovía, tenía el corazón roto y, de repente, había que escribir algo. Fue una forma de canalizar esas emociones. En la canción está muy presente la mudanza. Yo antes vivía con mis viejos en La Plata y, de repente, fue venir acá y entrar en contacto con la soledad.
9. «Desconocidos»
Elena: «Desconocidos» quedó literalmente como la grabamos en Quequén. De hecho, intentamos volver a grabarla, hacer mejor las guitarras y demás, pero después de pasar una tarde entera probando dijimos: «No, quedémonos con la maqueta, ya está». Tiene sus errores y es más desprolija en algún punto, pero también es muy sentida. Ahora que el disco ya salió, siento que fue una buena decisión.
Faustina: Yo creo que, si no entraba con esa toma y esa naturalidad, no entraba en el disco. Hay una sensibilidad propia de ese momento de grabación, de haberla tocado y cantado ahí, que después no se podía replicar.
Elena: Sí, total. Fue el último día, me acuerdo. Yo venía dándole vueltas a la canción y había hecho un estribillo muy pegadizo, pero sentía que le hacía perder intimidad. Estaba buenísimo, pero había algo de saber que la canción podía ir hacia ese lugar y, al mismo tiempo, entender que no tenía que hacerlo.Me gusta cómo quedó porque siento que terminó siendo mucho más sutil. Ese día estaba muy movilizada: me acuerdo de estar armando las guitarras de la parte instrumental y que se me caían las lágrimas mientras tocaba. Fue encontrar el arreglo que necesitaba la canción y, en ese mismo momento, entender cómo quería que sonara. Fue como: al fin.
10. «Viaje Inaugural»
Amparo: Es un tema raro y termina de una manera medio épica. Siempre pienso ese final como un remolino, una cosa que no para nunca, como si estuviéramos todas cayendo a algún lugar que no terminamos de saber cuál es.
El tema lo habíamos armado un poco antes, con algunas maquetas, y después lo retomamos. Es muy catártico y siento que es de los más guitarreros del disco. Quizás se conecta un poco más con Barato ideal, con un sonido más clásico del rock. Mucha gente nos dijo que, cuando termina, le dan ganas de escuchar el disco de nuevo, como si naturalmente pidiera quedar en loop.
La letra es caprichosa. No sé si tiene un solo sentido, pero aparece esa idea de «quiero morirme de nuevo, quiero caer en la trampa», con algo de sorpresa, de entregarse a lo que venga. Quizás también tiene que ver con una mudanza, con el descubrimiento y con el riesgo.




Comentarios